miércoles, 6 de septiembre de 2017

Diario - noche del 5 de Septiembre de 2017 (3:29)

Me doy cuenta de que es super tarde y que probablemente no debería estar haciendo esto, pero ahora es un buen momento como cualquier otro. Además, llevo mucho sin escribir. E igual que siempre, no recuerdo lo que ya he contado y lo que no, así que, también siguiendo la costumbre, me voy a poner a hablar de lo que me parezca oportuno, de cosas y personas de las que doy por hecho un conocimiento previo sobre ellos y esperando que me acuerde de todas las cosas que no he escrito que han pasado para que esto tenga algún sentido cuando lo vuelva a leer años después.

Creo que esta entrada de mi diario la estoy haciendo porque me apetece escribir y me gusta llevar constancia con esto del diario y hacer alguna entrada de vez en cuando aunque sean tan mierda como esta. Lo que me pasa también es que, como muchas veces pasa, hay tantas cosas que contar... y tan pocas ganas de hacerlo... de rememorarlo y dar detalles y poner lo que sentí y todas esas cosas por las que se supone que escribo este diario. Eso de crear un registro escrito de mis vivencias que harán reflejo de mis años de aprendizaje, descubrimiento y crecimiento personal que atesoraré en mis años venideros, pudiendo rememorar todos esos bellos momentos que ya soy muy vieja para poder revivir.

O lo que es más probable, para poder reírme de las estupideces que hacía y pensaba cuando tenga algo más de criterio y sentido común.

Y así estoy, en la recta final de mis 18 años. Tranquilos, es solo la circunstancia del momento, no es que esté ya mal de la cabeza. Solo un poco. Pero lo normal.

Y ahora me pregunto si debería continuar este sinsentido o darme un respiro e irme a dormir. Una yo del futuro le está haciendo un 'ya pasó' a mi yo del presente y aconsejándole la segunda opción. Creo que voy a hacerle caso y dejaré esto para un día más cuerdo y más productivo.

Adiós amigos.

(Y me he dejado la manta en la cocina.... Mierda.
No voy a ir a por ella.)

jueves, 13 de julio de 2017

Mensaje en una botella

Querido desconocido:

No sé si esta carta llegará a alguna parte, ya que las demás parecen haberse perdido por el camino, pero si por suerte ha caído en tus manos, solo te pido que leas las palabras de un hombre sin esperanzas.

Llevo en esta isla más días de los que puedo recordar, unos interminables días en los que he tenido mucho tiempo para pensar. He pensado sobre la vida, sobre la muerte, sobre mí mismo, pero sobre todo he pensado en ellas. No pasa un solo día en que no me sienta culpable por la muerte de mi esposa y mi hija. No paro de darle vueltas una y otra vez a lo que podría haber hecho diferente ese día. Quizás si hubiera revisado la avioneta antes de despegar, los motores no habrían fallado; o quizás si hubiese controlado mejor los mandos, el viento de tormenta no nos habría lanzado en picado hacia las olas. Quizás si hubiera tenido más fuerza para luchar contra la marea y no hubiese soltado la mano de mi hija, ahora estaría viva. Quizás, quizás.... me atormentan el recuerdo y las posibilidades.

Aunque hay otros momentos en los que agradezco que no tengan que pasar por el infierno de estar en esta isla. Con una costra permanente de sal y arena sobre la piel, con la imposibilidad de comunicarte con el mundo exterior ni saber si llegarán a rescatarte o morirás aquí, consumido por el sol.

Miro a mi alrededor y observo la misma desolación que hay en mi corazón. Una superficie yerma y vacía, donde no crece ni una brizna de hierba y cuya única sombra me la proporciona una roca solitaria. Más allá de eso solo se ve una extensión de mar azul hasta donde alcanza la vista, en cualquier dirección en la que mires.

Todo este tiempo he logrado sobrevivir gracias a una caja de provisiones que las olas arrastraron a la playa, junto con los restos del fuselaje del avión; además de un cuaderno y unas botellas de whiskey, que han sido lo único que me ha ayudado a sobrellevar el dolor. Pero las provisiones se han acabado y en la última botella que me queda envío esta carta. En ella no pretendo pedir auxilio, sino simplemente despedirme y dejar constancia de que existí. Por eso te pido, desconocido, que nos recuerdes: a ese hombre culpable y su familia, que murieron olvidados por el resto del mundo y cuyo único legado será esta carta.

Ya solo me queda esperar la muerte y en parte lo deseo, porque así podré volver a encontrarme con las dos únicas personas que hacían que mi vida tuviera sentido.

domingo, 3 de abril de 2016

Claroscuro

Tanto te miré
que tu imagen se quedó grabada en mis retinas
y ahora me persigue como un fantasma
que se esconde tras mis párpados
y me atormenta cuando cierro los ojos.

viernes, 1 de abril de 2016

Me rompes los moldes

Me rompes los moldes, traspasas mis barreras y trastocas mis parámetros.
Eres como un huracán que en un segundo
dejó mi mundo patas arriba y la ropa dada la vuelta.
Eres como un terremoto
que hizo tambalearse mis principios y mis finales.
Como un pequeño trasgo
que se metió en mis pensamientos
y lo dejó todo fuera de lugar.
Y como el agua
fuiste haciendo tu camino en mi interior,
horadando los terrenos y paisajes,
dejando una huella imposible de borrar.

Ya no hay luz que pueda salvarme
de la prisión de tu mirada,
ni del hechizo de tus labios,
ni del encanto de tus manos,
ahora eternas dueñas de mi alma embrujada.

1 de abril de 2016

martes, 9 de diciembre de 2014

Acantilado

Esta noche los versos caen de las estrellas.
La poesía inunda su boca y su mirada
y la voz se la lleva el viento de marea,
mientras las olas hacen eco de los pensamientos.

Esta noche no hay luna que refleje la esperanza,
ni luz que ilumine en la distancia.

Diciembre 2014

domingo, 9 de noviembre de 2014

II

¿Por qué a veces intentamos parecer fuertes cuando en realidad nos estamos derrumbando por dentro?

Noviembre 2014

viernes, 10 de octubre de 2014

Cuando tus ojos me miran
siento que se para el tiempo
y la luz que en ellos brilla
guía mi camino incierto.

Cuando tus manos me tocan
siento en mi piel ese fuego
que acompaña a cada paso
el camino de tus dedos.

Cuando tus labios me besan,
ese roce suave y lento,
siento mi corazón latir,
queriendo salir del pecho.

Y tus palabras susurran
con ese dulce lamento
que es, cuando estoy dormida,
la música de mis sueños.

Octubre 2014

Quisiera escribir sobre la tierra en mí, sobre la madre-mujer-creadora de todo  en mí, recuerdos latentes que no son míos  pero me pertenece...