Me rompes los moldes, traspasas mis barreras y trastocas mis parámetros.
Eres como un huracán que en un segundo
dejó mi mundo patas arriba y la ropa dada la vuelta.
Eres como un terremoto
que hizo tambalearse mis principios y mis finales.
Como un pequeño trasgo
que se metió en mis pensamientos
y lo dejó todo fuera de lugar.
Y como el agua
fuiste haciendo tu camino en mi interior,
horadando los terrenos y paisajes,
dejando una huella imposible de borrar.
Ya no hay luz que pueda salvarme
de la prisión de tu mirada,
ni del hechizo de tus labios,
ni del encanto de tus manos,
ahora eternas dueñas de mi alma embrujada.
1 de abril de 2016
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