domingo, 26 de enero de 2020

Cara A

Dime, viento,
hacia dónde soplas,
adónde ha ido la lluvia,
ya no cantas en mi ventana,
y eso me asusta.

Eso me pesa,
tu frío ya no me quema,
pero tu brisa ya no me arrulla.
Y echo de menos la brisa,
y echo de menos el canto.

A veces desearía que fueras tormenta
y trajeras diluvios, truenos y borrascas
y enterraras el silencio.
Y que al escampar todo estuviera mojado y en calma
y el silencio sería diferente.

En realidad no quiero que lluevas,
simplemente me cuesta disfrutar del buen tiempo
sin saber adónde has ido.

Viento, susúrrame de nuevo,
prometo hacer como que no te oigo,
prometo escuchar sin decir nada,
prometo dejarte marchar de nuevo.

domingo, 12 de enero de 2020

Poemas que sangran

Los poemas que escribo son sobre heridas.
Heridas que duelen tanto que no puedo soportar tantos clavos dentro.
Las palabras me ayudan a calmar lo que tengo dentro, lo que siento.
Salen a veces como ríos, con un torrente que desborda,
a veces también con lágrimas.
Y en el papel se quedan los clavos y los cristales.

Es bonito, como un poema puede guardar tanto sentimiento.
Cuánto un poema puede seguir doliendo
aunque pase el tiempo.
Puede parecer terrible
solidificar un sufrir tan grande,
poder, si quisieras, tocarlo y volver a sangrar,
pero a mi me parece maravilloso a su propia manera.

Y quizás alguien que guarde clavos dentro,
que tenga una herida a su vez,
pueda leer el poema y sentir algo.
Quizás pueda curarse a través de la lectura,
a través del poema ajeno sin tener que escribir el suyo,
o quizás le inspire a hacerlo justamente.

Lo único que no entiendo son las personas
que se enorgullecen de provocar poemas,
poemas que sangran.
Porque si inspiras poemas así entonces eres herida,
eres el clavo dentro de alguien.
Esos poemas no te pertenecen,
no eres musa, no eres inspiración;
eres dolor y eres veneno
y nadie debería enorgullecerse de eso.

domingo, 17 de noviembre de 2019

"Bufanda"

No necesito bufandas que me arropen,
voy a andar descalza sobre tu piel,
caliéntame desde dentro con esa mirada
de pillo y esa sonrisa al revés.

No necesito bufandas si tengo
tus dedos contra mi piel,
tu aliento formando el aire
que respiro yo también.

¡No quiero bufandas! Deja las mantas,
no quiero capas, locura o estrés,
quiero sentirte cerquita, aquí dentro,
arrópame con tu aliento, lo ves?

viernes, 9 de agosto de 2019

A una mujer que llora

Tu tristeza ha encontrado un reflejo en mi interior
y ahora tengo un infierno en la cabeza.
Lloremos juntas y seamos
lágrimas que lloran todas las tristezas
de las mujeres solas y que no se aman a sí mismas.
Traigamos todas las cosas sencillas que nos dan alegría,
todas las plantas, todas las canciones,
todas las conversaciones que calman el corazón.
Todo el vino, todo el sol.

Quiero un acto de amor verdadero,
quiero besar ese espejo,
quiero que tus ojos brillen como putos luceros
que atraviesan el océano de las lágrimas calladas
que comparten nuestros cuerpos.
Quiero darte una caricia en ese corazón de terciopelo.

Tus lágrimas riegan mis lágrimas,
tu fuerza riega mi espíritu.
No pierdas esa inocencia, ese brillo,
que irradia desde dentro, por favor.

Te quiero, aunque no me conozcas.
Tienes sol en el pecho y luna en tu interior.
Eres bella cuando tu corazón canta y aún más
cuando muestras tus pedazos imperfectos,
tu humana forma real.

Quiérete, niña. Mujer del universo.
Quizás nuestro amor irradie a los corazones
de todas las lágrimas gemelas
que nos acompañan en el mundo.

jueves, 8 de agosto de 2019

Estoy un poco triste,
quién lo iba a decir.
Es verano y el sol calienta,
pero tengo el corazón
latiendo en mi cabeza
y no hay deseos para compartir.
Puede que sea la tristeza ajena
que se engancha en los hilos de mi pecho,
o puede ser que encuentre un espejo
dentro de mí.
Querría saltar, cantar, volar,
salir de este laberinto.
Querría encontrarme corriendo a tus brazos,
pero eres humo y no sé adónde ir.
Que alguien me quiera
- suena muy triste decirlo -,
que alguien me quiera
como soy, así.
Saber que merezco
un amor, un abrazo,
dejar de buscarlo y
encontrarlo en mí.
Pero no es tan fácil
deshacer el nudo en la garganta
y secar las lágrimas que caen,
no es tan fácil estar aquí.
Encontrar los momentos de brillo en el día.
cosas sencillas que me hacen reír,
soltar los problemas que lastran mis alas,
mirarme al espejo y verme feliz,
por fin.

martes, 14 de mayo de 2019

Pensamiento sobre la verdad en la poesía

He estado pensando en las personas que roban poesía a otras personas. A mí esto me enfada mucho, más de lo que esperaba, y he hecho esta reflexión:

El crimen de robar poesía no está solo en el hecho de robarla, sino en pretender regocijarte en la belleza de las palabras por su simple forma. Al separar el poema de su autor, y por tanto, de los sentimientos originales de los que sale ese texto, estás convirtiéndolo en algo hueco y sin sentido. Sacándolo de contexto, lo desnudas de su significado y lo condenas a ser admirado únicamente por su carcasa, estando en realidad hueco por dentro.

El crimen de robar poesía se convierte entonces en doble crimen: el primero, robar la poesía; el segundo, matarla.


De esta reflexión se desprende otra conclusión. Aquella poesía que no venga desde dentro no puede ser considerada poesía. Aquella que no tenga alma y solo se sostenga en bellas palabras sin significado no merece el título de poesía. Aunque no hayas robado esas palabras, si las estás creando con el único objetivo de mostrar una imagen que no es, tú tampoco puedes llamarte poeta. Un poeta no es solo aquel que sabe utilizar las palabras y embellecer el lenguaje, tiene que expresar algo, tiene que transmitir un sentimiento real (al menos en ese momento), para así llegar a las personas.

Eso no significa que no se puedan explorar sentimientos imaginarios. Creo que la poesía (y la escritura en general) nos permite justo eso: ahondar en diferentes sensibilidades, sentimientos y situaciones, aunque no hayan pasado, y de esa forma ser capaz de ponerte en ese lugar y experimentarlo de alguna forma. Y luego escribir sobre ello. Es esa cualidad de la poesía de ser intensa lo que obliga a que lo que se escribe deba ser algo que salga del corazón. Aún cuando no lo hayamos vivido, tenemos que sentir que sí lo hemos hecho.


Cuando yo deje de escribir desde el corazón, cuando la poesía deje arderme en el pecho y sea simplemente palabras vacías para un público, dejaré de llamarme poeta.

lunes, 6 de mayo de 2019

Amor tranquilo

Te he hablado entre dientes,
preparada para morder,
hemos ardido en las llamas de la hoguera
que prendí en tu nombre,
te has ido, pero tu sombra sigue aquí
y se sienta en mi cama por las noches.
Yo te conozco, amor,
y es a ti a quién escribo.

Pero dime,
dime tú, amor,
cuándo dejarás de quemarme en el pecho
para darme tu luz y tu calor sin daño,
cuándo tus pasos dejarán de alejarse
para caminar a mi lado,
cuándo dejarás de ser guerra y asedio
para vestirte con la bandera blanca.

Convierte mis trincheras en ríos,
de las tumbas de los muertos nacerán
árboles que nos darán sus frutos.
No alces la voz, no aúlles,
mejor susúrrame al oído,
nuestra canción creará un espacio
en el vacío de este silencio a gritos.

Deja las cadenas, las murallas que te custodian,
deja las armas, pero no las caricias.
Ven a mí, amor, yo también voy de camino,
y dime,
cuándo llegas amor,
mi amor tranquilo.

Quisiera escribir sobre la tierra en mí, sobre la madre-mujer-creadora de todo  en mí, recuerdos latentes que no son míos  pero me pertenece...