Dime, viento,
hacia dónde soplas,
adónde ha ido la lluvia,
ya no cantas en mi ventana,
y eso me asusta.
Eso me pesa,
tu frío ya no me quema,
pero tu brisa ya no me arrulla.
Y echo de menos la brisa,
y echo de menos el canto.
A veces desearía que fueras tormenta
y trajeras diluvios, truenos y borrascas
y enterraras el silencio.
Y que al escampar todo estuviera mojado y en calma
y el silencio sería diferente.
En realidad no quiero que lluevas,
simplemente me cuesta disfrutar del buen tiempo
sin saber adónde has ido.
Viento, susúrrame de nuevo,
prometo hacer como que no te oigo,
prometo escuchar sin decir nada,
prometo dejarte marchar de nuevo.
domingo, 26 de enero de 2020
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