Los edificios viven eternamente enamorados.
¿De qué? Nadie lo sabe.
Quizás de las nubes,
que ruedan en sus ventanas.
Quizás de la tierra,
que sostiene sus raíces.
Quizás de las misma personas,
que van y vienen, hormigueando,
creando ese sentimiento en sus barrigas.
Y solo cuando dejan de amar
se marchitan, se derrumban, se petrifican.
El amor los hace inmortales.
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Quisiera escribir sobre la tierra en mí, sobre la madre-mujer-creadora de todo en mí, recuerdos latentes que no son míos pero me pertenece...
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Déjate marcar por el mundo que se esconde tras estos ojos.
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Es curioso de qué forma afecta la regla a los procesos internos. Emocionalmente es como si quitase los filtros. No haciendo que las emocione...
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