Las blancas flores se mecen
al compás del suave viento,
mientras las flores caídas
forman un manto en el suelo.
El susurro de un arroyo
acompaña un aleteo
y crea un dulce murmullo
como el canto de los cielos.
Y en lo profundo del bosque
se ven dorados destellos
que nacen de algo escondido
a los pies de un sauce eterno.
Si te acercas suficiente
verás brillando un lucero
hecho de hielo y escarcha
y a la vez de lava y fuego.
Si te quedas escuchando
oirás un leve golpeo,
es el tic tac de un reloj
que marca el paso del tiempo.
Y si alguna vez se para
este misterioso objeto
se acabaría la magia,
todo quedaría quieto.
Por eso nadie conoce
hasta ahora el paradero,
para que nadie lo robe.
¿Puedes guardar el secreto?
2014
lunes, 3 de febrero de 2014
miércoles, 15 de enero de 2014
Aquellos ojos verdes
(pedazo de drama rescatado del 2014)
Ella estaba aturdida, la vista nublada. Viajaba sin rumbo entre las oscuras callejuelas, mientras sus pasos resonaban en los adoquines. Todo era mentira, así se lo había dicho él momentos antes.
De repente sintió unas manos que la agarraban y la arrastraban a un oscuro callejón. El hombre le hablaba entre dientes, aunque su embotada mente no entendió lo que decía. Se dejó llevar, sin fuerzas para luchar, la vida ahora no tenía sentido. En esos momentos imaginó que aquellos labios intrusos eran los suyos y aquellas manos, sus caricias. Pero no, él no la quería, se había ido sin mirar atrás. Con dolor recordaba aquella mirada en la creyó ver amor y aquella sonrisa que juzgó sincera.
Cuando todo acabó, ella quedó tendida en el suelo de ese callejón, con las piedras clavándose en su espalda y el viento aguijoneando su piel desnuda. Pero ella no lo sentía, sus ojos ya no veían las calles. No encontró mejor homenaje a su corazón roto que una despedida sin lágrimas y se dispuso a entregarle al fin su alma al diablo. No podría hacerle más daño del que ya le habían hecho. Soltaba ya el último suspiro y, aún sin quererlo, su traicionera mente dirigió su último pensamiento para él y aquellos mentirosos ojos verdes.
15 de Enero de 2014
miércoles, 23 de octubre de 2013
Soneto
Mis pies están parados en la arena,
después de que el cansancio me ha vencido.
De rojo sangre el suelo está teñido
y el miedo está corriendo por mis venas.
Por último miro la plaza llena
y me desplomo sobre el flanco, herido,
cerrando ya los ojos al olvido,
buscando paz en la noche serena.
Y este es el momento en el que veo
la cruda realidad que a mí se torna,
pues ya solo dolor es lo que siento.
Y así esta alma sale de mi cuerpo
y el brillo de unos ojos sin mirada
de este toro que ahora yace muerto.
2013
2013
martes, 11 de diciembre de 2012
Doña Pilar (Serranilla)
con noble porte montaba una brillante silla.
Hasta llegar al pueblo quedaba solo una milla,
pero desde ese punto no observó gran maravilla.
Por el lado del camino vió el jinete un juglar
y por lo que parecía era este su cantar:
"Érase que se era en la Villa del Cañar
una serrana muy fea llamóse Doña Pilar
que a todos los hombres pedía un impuesto por pasar
por la villa de la hija de la madre de Pilar.
Y ahora escucha mi consejo para finar mi cantar,
huye ahora que puedes antes de te la encontrar."
Y el rubio jinete de brillante armadura
dióle la vuelta a su negra montura
para por otro camino seguir su andadura
sin tener que pasar por la horrible aventura.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Quisiera escribir sobre la tierra en mí, sobre la madre-mujer-creadora de todo en mí, recuerdos latentes que no son míos pero me pertenece...
-
Sé mi luna y yo seré tu sol. Dame guerra y grito y canto, yo traeré la paz a tus batallas y a tu llanto. Dame poesía en las noches en que...
-
Podríamos decir que nadie se atreve a asegurar qué será. La introducción había salido indemne de toda limpieza. El delito, oculto en ...
-
Quiero llenarme de ti los sentidos. 2014