miércoles, 9 de julio de 2014

I

Y ante tu olvido me torno en nada, pues la nada es el todo olvidado.

2014

Calendario

En el eterno otoño de mi calendario
los días transcurren uno tras otro.
Un mes da paso al siguiente
y las hojas van cayendo.

Ya estoy harta de esperarte.

2014

miércoles, 11 de junio de 2014

Caminos y sendas

¿Hacia donde nos conducen
los caminos que seguimos,
las sendas que recorremos
y pisamos?

Tal vez lleven a tus besos
encerrados en suspiros
y llanto de otros ojos,
son mis ojos.

Son mis ojos que te miran,
buscando a aquel que fuiste mas
solo te encuentran a ti.
Intentando

encontrar algo, un brillo,
de lo que amé de tu boca,
de esos versos que ahora callan
y no son.

Y ya no son pues tus labios
ya encontraron otra cosa
y transformaron esos versos
en sus besos.

Y te culpo por quién eres,
por quién has dejado de ser,
y sé que es un juicio injusto,
ya lo sé.

martes, 11 de marzo de 2014

El último minuto

Fue eso lo que ocurrió en el último minuto, el último de mi vida.
Notaba un dolor en el pecho tan intenso que no lo sentía y era lo único que sentía a la vez. Tenía nublados los sentidos y veía transcurrir la escena como si fuese una película a cámara lenta. Entonces las piernas me fallaron y caí al suelo mientras el mundo caía junto a mí.
Mi mano había soltado la suya para tapar aquel agujero del que parecía proceder el dolor. Miré incrédulo aquel líquido rojo, espeso y caliente que manchaba mis dedos sin comprender realmente qué era ni lo que pasaba.
En algún momento mi cabeza topó con el suelo sin notar siquiera el golpe y mi mirada quedó prendida en las estrellas.Pero había algo que me preocupaba: ¿Dónde estaba ella?¿Estaba bien?
Cuando la vi arrodillada a mi lado solté un suspiro de alivio. Ella me cogía la mano mientras sus ojos azules se deshacían en lágrimas. En ese momento pensé que estaban hechos de agua y que si seguía llorando el color se iría de ellos dejándolos grises.
Ya había dejado de sentir mi cuerpo. El dolor se había ido, dejando paso a una nada tranquilizante y, mientras sentía como poco a poco me desvanecía en la inconsciencia, me fijé en todos esos detalles que me gustaban de ella. Su fino y suave cabello que caía en cascada rozándome la cara, sus ojos tan profundamente azules que me miraban con una mezcla de tristeza, desesperación y ternura; y su boca, que cuando sonreía formaba unos pequeños hoyuelos en sus mejillas que la hacían adorable.
Qué daría yo por ver por última vez aquella preciosa sonrisa. Ella era mi oasis, mi remanso de paz, quien me apoyaba y escuchaba. Por eso, con mis últimas fuerzas y con una mirada llena de amor conseguí susurrar: Te amo. Fue un murmullo tan bajito que por un momento temí que no lo hubiese oído, pero esbozó una pequeña sonrisa triste con la que aparecieron esos hoyuelos que me hicieron el hombre más feliz del mundo. Ya con ese sentimiento cerraba los ojos, y leyendo de sus labios las mismas palabras que yo había pronunciado antes, caí en la negrura de la eternidad.

Marzo 2014

lunes, 3 de febrero de 2014

Contando minutos

Las blancas flores se mecen
al compás del suave viento,
mientras las flores caídas
forman un manto en el suelo.

El susurro de un arroyo
acompaña un aleteo
y crea un dulce murmullo
como el canto de los cielos.

Y en lo profundo del bosque
se ven dorados destellos
que nacen de algo escondido
a los pies de un sauce eterno.

Si te acercas suficiente
verás brillando un lucero
hecho de hielo y escarcha
y a la vez de lava y fuego.

Si te quedas escuchando
oirás un leve golpeo,
es el tic tac de un reloj
que marca el paso del tiempo.

Y si alguna vez se para
este misterioso objeto
se acabaría la magia,
todo quedaría quieto.

Por eso nadie conoce
hasta ahora el paradero,
para que nadie lo robe.
¿Puedes guardar el secreto?

2014

miércoles, 15 de enero de 2014

Aquellos ojos verdes


(pedazo de drama rescatado del 2014)

Ella estaba aturdida, la vista nublada. Viajaba sin rumbo entre las oscuras callejuelas, mientras sus pasos resonaban en los adoquines. Todo era mentira, así se lo había dicho él momentos antes.

De repente sintió unas manos que la agarraban y la arrastraban a un oscuro callejón. El hombre le hablaba entre dientes, aunque su embotada mente no entendió lo que decía. Se dejó llevar, sin fuerzas para luchar, la vida ahora no tenía sentido. En esos momentos imaginó que aquellos labios intrusos eran los suyos y aquellas manos, sus caricias. Pero no, él no la quería, se había ido sin mirar atrás. Con dolor recordaba aquella mirada en la creyó ver amor y aquella sonrisa que juzgó sincera.

Cuando todo acabó, ella quedó tendida en el suelo de ese callejón, con las piedras clavándose en su espalda y el viento aguijoneando su piel desnuda. Pero ella no lo sentía, sus ojos ya no veían las calles. No encontró mejor homenaje a su corazón roto que una despedida sin lágrimas y se dispuso a entregarle al fin su alma al diablo. No podría hacerle más daño del que ya le habían hecho. Soltaba ya el último suspiro y, aún sin quererlo, su traicionera mente dirigió su último pensamiento para él y aquellos mentirosos ojos verdes.

15 de Enero de 2014

miércoles, 23 de octubre de 2013

Soneto

Mis pies están parados en la arena,
después de que el cansancio me ha vencido.
De rojo sangre el suelo está teñido
y el miedo está corriendo por mis venas.

Por último miro la plaza llena
y me desplomo sobre el flanco, herido,
cerrando ya los ojos al olvido,
buscando paz en la noche serena.

Y este es el momento en el que veo
la cruda realidad que a mí se torna,
pues ya solo dolor es lo que siento.

Y así esta alma sale de mi cuerpo
y el brillo de unos ojos sin mirada
de este toro que ahora yace muerto.

2013

Quisiera escribir sobre la tierra en mí, sobre la madre-mujer-creadora de todo  en mí, recuerdos latentes que no son míos  pero me pertenece...