sábado, 30 de marzo de 2019

Contrarreloj

Comenzó en la cima. Más fuerte que nadie. Más velocidad y fortaleza que en el mejor escenario posible. Pero aquel día se dió cuenta de que quizás con eso no sería suficiente. Le acechaba por detrás y desde la lejanía le susurraba...

Durante una semana entera se ha dedicado a escapar. A ir arañando segundos, mientras su mayor amenaza mantenía ese ritmo constante y pesado. Las certezas están vetadas.

Era muy improbable que escapara de ella. Lo único que puede ocurrir alguna desgracia anuncia.

Se rindió. Tardó más que el viento. Por detrás queda ya un mundo. Siente el aliento. Se eleva, y ve ahora el final a tiro de piedra.

domingo, 10 de marzo de 2019

Tus manos sostenían la materia

A veces pienso que no termino de soltarte para poder seguir escribiendo. Guardar esos sentimientos y ese sufrimiento para poder plasmarlos en mis palabras. También porque quizá me guste hacerme sufrir a ratos. O recordar ese amor que fui capaz de dar. No olvidarlo, tenerlo dentro, pero no sé cómo hacer eso sin que se me clave. Es un recuerdo sólido, y tiene aristas y bordes afilados.

Otras veces pienso que soy una incauta si pienso que ya te he superado. Me aferro a aquel tiempo en que tus manos sostenían la materia y yo podía ser agua y luz recogida en ellas. No puedo evitar pensarte. No puedo soltar. ¿No puedo o no quiero? Quiero evitar el daño, limar las aristas, pero no lo hago. Porque si duele todavía sigue vivo, si pincha es que sigue ahí. Y quiero tenerlo, un recuerdo vivo, aunque sea solo dentro de mí.

Quisiera escribir sobre la tierra en mí, sobre la madre-mujer-creadora de todo  en mí, recuerdos latentes que no son míos  pero me pertenece...