de volverme niña a la hora de enfrentar,
de cerrar los ojos para no sentir dolor,
de llorar en silencio si no queda otra opción.
No me gusta este juego de querer ser más,
pretender sentir menos y dejar todo atrás,
ya no queda nada, más allá de lo que fue,
lo que ha sido, que no ha sido, y ya nunca es lo que es.
Huye del recuerdo, del reflejo, del reencuentro,
niega la mirada, la palabra, el sentimiento,
el silencio es lo que queda haciendo eco en la distancia,
de un espacio, que infinito, se refleja en la ignorancia.
de cerrar los ojos para no sentir dolor,
de llorar en silencio si no queda otra opción.
No me gusta este juego de querer ser más,
pretender sentir menos y dejar todo atrás,
ya no queda nada, más allá de lo que fue,
lo que ha sido, que no ha sido, y ya nunca es lo que es.
Huye del recuerdo, del reflejo, del reencuentro,
niega la mirada, la palabra, el sentimiento,
el silencio es lo que queda haciendo eco en la distancia,
de un espacio, que infinito, se refleja en la ignorancia.